| El BBVA de FG, en la encrucijada | |
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“El canje de preferentes por bonos convertibles en acciones propuesto por el BBVA a sus clientes no puede serles impuesto; es una opción”
Todos aspirábamos a que el BBVA fuese un gran banco. FG tenía todo el poder, tras la ignominiosa expulsión de un buen presidente, honrado y efectivo, como Emilio Ybarra. El ‘ejército BBVA’ es imbatible –o lo era antaño–. Pero Francisco González pecó por abajo y por arriba. Por arriba, se creyó Dios, al peor estilo de los banqueros de Wall Street. Aún recordamos el artículo previo a una Junta General en el que, abusando del conocimiento que tiene como banquero de los datos personalísimos de los clientes, quería ofrecerles, según él –al más puro estilo del Gran Hermano totalitario y comunista– aquello que él decía que deseaban, sin que ellos tuvieran conocimiento de ese deseo. Al margen de atentar contra la Ley de Protección de Datos y la libre competencia, aquello rompía la esencia del banquero, que le obliga a ser custodio del dinero e información de sus clientes por siempre jamás. Y por debajo, el banco ha ido perdiendo fuelle y capacidad, valor y beneficios. Ya es incomparable frente a su gran competidor, el Banco Santander. En el ámbito internacional, el abandono de Brasil ha sido una evidencia más de su incompetencia estratégica. No saber hacer un equipo ni prever un futuro posible como es su caducidad como presidente, es otro de sus grandes fallos. Ha cambiado incluso los Estatutos para perpetuarse en el cargo, bajo la extorsión de que, o le dejaban seguir con el juguete y llenándose los bolsillos, o cobraba una indemnización estratosférica. Lo que han hecho para ganar la sentencia de cláusula suelo en Sevilla es innombrable... Pero vamos ahora a algo cercano e inmediato: la oferta de canje de participaciones preferentes. La Comisión Ejecutiva del Banco de España autorizó, con fecha 29 de julio de 2005, el cómputo en el apartado de recursos propios regulatorios de primera categoría de las participaciones preferentes con ‘step up’ moderados –esto es, con aumentos de la remuneración a los diez años de la emisión que no superen los límites establecidos en 1998 por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea–. Mediante esta decisión, decía el Banco de España, “se pretende facilitar el acceso de las entidades españolas a los mercados mayoristas y de inversores institucionales, y favorecer el equilibrio competitivo con otras jurisdicciones que permiten este tipo de emisiones”. Al objeto de reforzar la calidad de los recursos propios, el Banco de España, gobernado entonces por Jaime Caruana, estableció varios criterios adicionales, tales como limitar su colocación a mercados mayoristas e institucionales, restringir su computabilidad al 15% de los recursos de primera categoría y clarificar el cómputo del límite conjunto cuando coexisten participaciones con ‘step up’ y sin ‘step up’. Las participaciones preferentes, según definía entonces el propio Banco de España, “son un instrumento híbrido de capital, esto es, ofrecen una remuneración fija pero tienen vocación de permanencia en el balance de la entidad de crédito. Esto, junto con la suspensión de la remuneración en caso de que no exista beneficio –o que la entidad presente un déficit de recursos propios regulatorios– y su capacidad de absorber pérdidas sin dar lugar a la liquidación de la entidad, es lo que justifica que se permita su cómputo como recursos propios regulatorios de primera categoría”. No obstante la vocación de permanencia por su carácter en principio perpetuo, en el balance de la entidad de crédito, las emisiones de participaciones preferentes contemplan en sus folletos de emisión la posibilidad discrecional a favor del emisor, en este caso, del BBVA, a proceder a su amortización anticipada, con autorización del Banco de España, a partir del quinto año de su fecha de emisión. El canje, opción, no obligaciónAusbanc recuerda que el canje propuesto por el BBVA a sus clientes con participaciones preferentes por bonos obligatoriamente convertibles en acciones de la propia entidad, no puede serles impuesto ni condicionado en modo alguno, sino que se trata de una mera opción. Los clientes de preferentes BBVA, como titulares de un producto que, en principio y hasta la llegada de Miguel Ángel Fernández Ordóñez al Banco de España, estaba restringido a los mercados mayoristas e institucionales, conservan intacto su derecho de reclamación en caso de comercialización inadecuada a su perfil de inversor o con información insuficiente o defectuosa. Ausbanc considera en todo caso que las modificaciones en el régimen contable bancario internacional derivado de nuevos acuerdos regulatorios sectoriales como el de Basilea III, no pueden perjudicar en ningún caso los compromisos económicos adquiridos con los clientes y anuncia públicamente su implicación activa en la defensa de esos derechos. Esta asociación hace hincapié en que la referida emisión de bonos convertibles de BBVA conlleva la obligatoriedad ineludible de conversión en acciones, a plena discreción y conveniencia del propio banco en un periodo que empieza el próximo mes de marzo de 2012, por lo cual, supone, sin que esto suponga emitir juicio alguno sobre el resultado financiero final que pudiera producirse, un cambio sustancial en la posición inversora respecto a las participaciones preferentes, en tanto que éstas, aunque son productos complejos, tienen la consideración de instrumentos de remuneración fija, mientras que las acciones lo son de renta variable. Al tratarse de una emisión obligatoriamente convertible a elección del propio emisor, como se ha dicho, ésta ha de considerarse plenamente como de renta variable, independientemente del tipo remuneratorio establecido hasta el momento de su obligatoria conversión. No hay mercado secundarioEn cualquier caso, queremos señalar que el motivo que ha hecho que las participaciones preferentes hayan podido llegar a ser un instrumento negativo para la integridad patrimonial del cliente no se debe tanto a sus condiciones de emisión, sino a la cuestión esencial de que, en contra de lo generalmente informado a los clientes en el proceso de comercialización, en realidad no existe un mercado secundario eficiente de cotización de estos títulos. Como instrumento financiero, las preferentes tienen características más ‘altas’ que las acciones, puesto que según afirma el propio Banco de España, se trata de instrumentos de remuneración fija, mientras que las acciones lo son de renta variable. La diferencia que hace que las acciones puedan ser percibidas como una salida a una situación de iliquidez no está en las condiciones de emisión de las participaciones preferentes, sino en las condiciones de liquidez. Las acciones son títulos perpetuos, tan ilíquidos por naturaleza como las preferentes, y si tienen liquidez es sólo por la existencia de un mercado activo, no diremos que sea transparente, pero sí que es activo: en cambio las preferentes cotizan en el defectuoso e inoperante mercado AIAF Renta Fija, S. A., que es una iniciativa del propio sector financiero precisamente para limitar de liquidez a las participaciones preferentes, porque en connivencia con un mal supervisor, llevaron a los clientes en un instrumento financiero con un alto grado de iliquidez. Indudablemente, las propias entidades emisoras son responsables de la falta de liquidez y la falta de precio transparente del mercado secundario de participaciones preferentes, y si es verdad que existe un cambio regulatorio como el de Basilea III, los clientes merecerían ser compensados, lo cual creemos que no se está produciendo. Falta de supervisiónLamentablemente, el problema suscitado en torno a las participaciones preferentes, demuestra una vez más que en España no ha existido, de hecho y durante los últimos años un supervisor y unas autoridades administrativas a la altura de las circunstancias, por lo cual los perjuicios no son sólo para los clientes –que lo son en primer lugar–, sino también para las propias entidades que ahora se encuentran con el sobrevenido problema de un cambio regulatorio externo que no ha sido prevenido ni planificado por una correcta supervisión. Y si es verdad que las entidades mejor gestionadas ya empezaron a afrontar el problema que ellas mismas por otra parte se habían generado hace un par de años, el caso se agrava en otros casos como el del BBVA, con consecuencias que al final tampoco han de ser necesariamente buenas para ellas. El mal supervisor provoca, por tanto, daños no sólo a la clientela, sino también al conjunto del sistema. Por tanto, desde el punto de vista de las expectativas del cliente, las participaciones preferentes son un producto complejo comercializado como de remuneración fija, mientras que las acciones son un producto menos complejo pero especulativo y de renta variable pura. Todo ello con independencia del hecho ya comentado de que el mercado secundario de preferentes, AIAF Renta Fija S. A:, por culpa de las propias entidades financieras, no es transparente ni operativo, y esto es lo que está perjudicando principalmente la posición del cliente en tanto que le dificulta o impide vender de sus participaciones a un precio correcto. ¿Qué deben hacer los clientes?A tenor de todo lo antedicho, los clientes de BBVA con participaciones preferentes tienen tres escenarios posibles: 1.- El que a la vista de los antecedentes descritos acepte libremente la oferta de canje de sus participaciones preferentes por bonos obligatoriamente convertibles en acciones, estará validando todo el negocio financiero y jurídico anterior. 2.- Sólo excepcionalmente y en circunstancias especiales, podría el cliente que aceptara la oferta, plantear una futura reclamación en función del resultado patrimonial futuro de esta decisión. 3.- El cliente que no valide la oferta y pueda demostrar que hubo algún vicio del consentimiento en el proceso de suscripción de sus participaciones preferentes podrá reclamar sus derechos con independencia de la oferta actual. Los Servicios Jurídicos de Ausbanc atenderán y estudiarán cada caso particular. Señor F. González: deje de interrumpir el proceso de modernización y engrandecimiento de BBVA. Su tiempo ha pasado. Por el bien de BBVA, de sus accionistas y de una España con amplitud de miras, abandone ya y no fuerce más la legalidad. Luis Pineda, presidente de Ausbanc |


