El nuevo Alboroque Tradición, el único restaurante madrileño ‘cuajado’ de pintura contemporánea en sus paredes, se encuentra en la Casa Palacio Atocha, perteneció al marqués de Riscal, convertido, desde hace un mes, en el Centro Ruso de Ciencia y Cultura. Está compuesto por seis comedores, que se comunican entre sí, con capacidad para 80 comensales.
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Este restaurante, enmarcado en un edificio del modernismo matritense, acaba de conseguir la segunda estrella Michelín 2012 –la primera es de 2008–. Diego Guerrero, un brillante cocinero alavés, desembarcó en Madrid en 2003. Un año después asumió la dirección del restaurante.
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