La importancia de una nariz inglesa
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RODRIGO RATO Presidente de CAJA MADRID RODRIGO RATO Presidente de CAJA MADRID

Cuanto más grande y larga sea una nariz, mayor el empuje, la búsqueda del contacto social, el valor… Y la suya, señor Rato, sin ser excesiva, es el receptor que más destaca en su rostro. Tiene una pendiente que le suaviza el carácter y aporta dulzura, aunque debido a su longitud se hunda en la zona instintiva del rostro –zona de la materia- y, por tanto, denote que, para bien o para mal, este es su campo de batalla.


Sin duda, las cualidades de una nariz tan ideal, al estilo inglés, no pueden pasar inadvertidas: tal vez no sea persistente como otras con una raíz más pronunciada, pero desde luego es bien inteligente y, sobre todo, flexible. "Más vale maña que fuerza" parece querer transmitir… El puente de la nariz es equilibrado, ni ancho ni estrecho, y muestra capacidad de concentración, mientras que el espacio nasolabial largo manifiesta habilidades estratégicas y aporta la contención necesaria para que su energía y entusiasmo no se desborden.

Así pues, hay predominio de lo mental sobre lo instintivo, aunque los labios –sobre todo el inferior que es más carnoso– pongan a la vida la chispa que le falta por las imposiciones que le hace la frente sesuda. Sólo una chispa, claro está, porque en relación con la anchura de su rostro, los labios son selectivos, de gourmet en definitiva. Están dibujados con precisión y reflejan prudencia, firmeza y reflexión, lo mismo que su frente.

Efectivamente, la frente, armónica y despejada, también hace gala de sensatez, diríase que es casi modélica según marcan los cánones: en la zona inferior muestra dotes de observación, buena memoria y sentido práctico; en las zonas media y superior se suceden el sentido filosófico y la sabiduría… Luego vendrán la ética y la religiosidad, que están mucho más arriba, no por ello inaccesibles.

El mentón que, otrora fuera recto y ahora se ha redondeado, sugiere voluntad firme. Como además es corto hay capacidad de realización rápida, impulso, actividad... La suave curvatura hacia dentro refleja amabilidad, seguro que es buen anfitrión. Las orejas a su vez disfrutan de una posición privilegiada: ni altas ni bajas, en su sitio. El pabellón grande confirma de nuevo el predominio intelectual sobre el instintivo y nos recuerda que lo suyo es "enmendar" entuertos. La orla de la hélice bien dibujada es indicativa de claridad mental.

Los pliegues en las aletas de la nariz y en las comisuras de los labios denotan decepción, acaso cierta amargura: saber mucho no es siempre ventajoso y, desde luego, no trae la felicidad. Claro que, son pliegues suaves que con la edad se marcan en mayor o menor medida en todos los rostros. En su caso, señor Rato, hacen pensar que a lo mejor tenía que haberle puesto un poco más de salsa a la vida y menos corazón.

MORFOPSICOLOGIA

La morfopsicología es un método de análisis facial que concibe el estudio del rostro de forma global sin conceder valores absolutos a rasgos aislados. Se apoya en la observación de leyes biológicas que describen cómo los organismos se adaptan al entorno.

Isabela Herranz es escritora y morfopsicóloga, autora de "El rostro, alma del cuerpo", Editorial Martínez Roca, 200