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Palacio Marqués de Salamanca
Escrito por Redacción    Martes, 02 de Agosto de 2011 17:08    PDF Imprimir E-mail
Especial Verano

Primera dación en pago de España. Marqués de Salamanca y Conde de Llanos

José de Salamanca y Mayol. (Málaga, 23 de mayo de 1811-Madrid, 21 de enero de 1883)

José de Salamanca y Mayol fue un destacado  empresario y político español del siglo XIX. Estudió Derecho en Granada y luchó desde joven por las ideas liberales contra el absolutismo de Fernando VII –en 1831 participó en la fallida sublevación de Torrijos–. Al instaurarse la monarquía liberal de Isabel II recibió varios nombramientos políticos, comenzando una larga carrera parlamentaria, primero como diputado (1836-64) y luego como senador (1864-73 y 1879-83). Se instaló en Madrid e hizo fortuna en negocios relacionados con las finanzas del Estado o con asuntos en los que su influencia política pudiera resultar determinante: arrendador de la Renta de la Sal (1837), negociador oficial de la conversión de la deuda pública (1841), agente de bolsa del general Narváez y del duque de Riánsares (marido morganático de María Cristina de Borbón), fundador del Banco de Isabel II (1844) y del Banco de Cádiz (1846), entre otros negocios. Política y negocios formaban un conjunto inseparable en la estrategia de su ascensión social, basada en el cultivo de las relaciones personales.

Emprendedor y negociador

José de Salamanca y Mayol, más conocido como Marqués de Salamanca, es probablemente uno de los emprendedores al estilo anglosajón mas conocidos de España. Inteligente, sagaz, gran orador, extremadamente educado, buen perdedor, buen gourmet y grandísimo negociador, podrían ser sus señas de identidad más conocidas. El inicio de su fortuna ocurrió con la explotación del monopolio de la sal que devolvió posteriormente al Estado con gran beneficio para ambos. Las rentabilidades obtenidas de esta cuantiosa operación las invirtió en la reestructuración de la deuda extranjera, junto con otros prohombres de la época, lo que le hizo, sin duda, obtener una gran fortuna, la cual le permitió viajar por toda Europa y, como buen emprendedor, pensar en nuevos negocios prósperos en los que invertir.

No viene mal recordar que en aquella época uno de los negocios florecientes era el ferrocarril. En este sentido, José de Salamanca y Mayol constituyó ‘Caminos de Hierro del norte de España’ y tras hacer lo que ahora se llama un ‘roadshow’ por las principales plazas financieras no consiguió todos los fondos necesarios por lo que tuvo que cubrir él mismo la emisión de deuda. Al poco tiempo obtuvo la concesión del Ferrocarril del trayecto Madrid-Aranjuez.

Aunque el Marqués de Salamanca no sólo fue un floreciente empresario ávido para los negocios, sino que participó activamente en la fundación del actual Banco de España (BdE) lo que, implícitamente, le llevo a ser nombrado más tarde ministro de Hacienda por el presidente Joaquín Pacheco en 1847. Fue como poner a un lobo a cuidar el gallinero. Al día siguiente de su nombramiento, la oposición pidió información sobre las deudas que tenía con el Tesoro público. Al parecer el gran beneficio que obtuvo al gestionar el monopolio de la sal era, como siempre suele ser, el no pagar a sus acreedores, en este caso al Tesoro.

Tuvo que huir a Francia al año siguiente dejando una deuda de más de 80 millones de reales entre deudas por la obra del ferrocarril, al Banco de España y a multitud de acreedores particulares a los que había emitido pagares. Fue declarado en ruina poco después. La Ley de Amnistía del 1849 le permitió volver a España para dedicarse a sus nuevos negocios, empezando por la Bolsa. El juego bursatil le permitió rehacer su fortuna rápidamente e introducrise de lleno en el Ferrocarril de Aranjuez, Toledo, Almansa... etc.  Grandes proyectos de infraestructuras que luego lograba vender a inversores institucionales extranjeros.

En Madrid construyo el famoso palacio que lleva su nombre (Palacio del Marqués de Salamanca), además de 12 millones de pies de terreno en lo que se llama el Barrio de Salamanca en la capital de España. Este vez le fallo la financiación. No pudo consiguir los socios adecuados por lo que inicio en solitario las obras. Dada la inestabilidad política y social de la sociedad española se tenía que financiar al 18% porque “el Tesoro pagaba el 24%”. Dura competencia. Al final vendía a 70.000 reales lo que le había costado construir por 120.000 reales, por lo que sufrió en sus carnes la primera gran crisis inmobiliaria del país. Poco a poco fue deshaciéndose de sus propiedades y tuvo que entregar como dación en pago su palacio al Banco Hipotecario –actualmente pertenece al banco BBVA y alberga exposiciones de arte– que le había ayudado a constituir.

Previamente, intentó vender el Palacio a la Corona, pero los tasadores lo valoraron muy por debajo de lo que pedía el Marqués. Su gran cualidad era la capacidad de hacer frente a los problemas y de renovarse frente a las fluctuaciones económicas. De esta manera, José de Salamanca y Mayol, Marqués de Salamanca y Conde Llanos, es en la actualidad un gran ejemplo para los miles de emprendedores españoles y extranjeros que en esta época de crisis se han hundido, arruinado o malvendido sus negocios. Y es que José de Salamanca y Mayol, es un claro ejemplo de cómo reinventarse en el mundo empresarial y de cómo salir adelante, siempre con la vista puesta en el futuro y en los negocios prósperos.