Viernes, 18 Mayo 2012

Lehman Brothers: El mayor engaño de la historia
Escrito por Redacción    Jueves, 02 de Febrero de 2012 18:23    PDF Imprimir E-mail

Miles de clientes claman contra los bancos.

La quiebra de Lehman Brothers, en septiembre de 2008, fue un mazazo para Wall Street. Pero su onda expansiva afectó también a miles de clientes españoles que nunca habían oído hablar del banco.

 
  Richard Fuld, ‘el Gorila’, último presidente de Lehman Brothers, se embolsó 40 millones de dólares el año anterior a la quiebra.
   

En septiembre de 2008, el banco norteamericano Lehman Brothers se presentó a la Corte de Bancarrotas de Nueva York para pedir protección frente a sus miles de acreedores de todo el mundo. En aquel momento, sus ejecutivos valoraron los activos en 639.000 millones de dólares (495.500 millones de euros). A finales de 2011, tres años después de la solicitud de quiebra, la Corte determinó que el valor real de los activos era de 65.000 millones de dólares (50.400 millones de euros). Es decir, un agujero patrimonial de más de 445.000 millones de euros. La quiebra de Lehman Brothers se ha saldado, gracias a la Corte de Bancarrotas de Nueva York, con la desaparición del 90% de sus deudas.

 
   

Además, del cadáver del que fuera prestigioso banco norteamericano se han aprovechado ‘carroñeros’ como el Barclays, que se hizo con los mejores activos de Lehman, por valor de 13.000 millones de dólares, pagando apenas 1.850 millones. O como las auditoras PwC, que cobró 168 millones de euros por su trabajo durante el primer año del proceso de bancarrota de Lehman, y Ernst&Young, que habría percibido más de 77 millones de euros en honorarios de auditoría y que permitió la ocultación contable a través del uso del conocido como ‘repo 105’, un instrumento de ingeniería financiera utilizado por la banca de inversión para sacar del balance activos problemáticos.

La complicada situación económica del banco norteamericano era, además, ‘vox populi’ en el sistema financiero norteamericano y mundial. El propio ex secretario del Tesoro de EE UU, Henry Paulson, señaló en su libro ‘Sobre el abismo’ que la crítica situación de Lehman Brothers, con 37.000 millones en activos tóxicos, era conocida por el mercado financiero y que mantuvieron contactos para hacerse con el grupo siguiendo una operación similar a la que se había desarrollado para el salvamento de Bearn Stearns, adquirido por JP Morgan Chase en marzo de 2008.

  Préstamos secretos de la Fed
  » La perversión del mercado financiero internacional que desencadenó la actual crisis no sólo afecta a los bancos, las agencias de calificación y los ‘hedge funds’. También los reguladores y supervisores tienen su ‘minuto de gloria’. El pasado mes de noviembre se supo, gracias a la investigación de Bloomberg, que la Reserva Federal de EE UU –la FED–, presidida por Ben Bernanke, había articulado un sistema de préstamos de emergencia secretos –sin conocimiento del Congreso– a entidades financieras de todo el mundo, a un interés mínimo que llegó al 0,01% en diciembre de 2008. Esta revelación obligó a recalcular el importe de las ayudas concedidas por EE UU para el rescate de la banca –programa conocido como TARP, por sus siglas en inglés–, cuyo importe se elevó desde los 700.000 millones de dólares hasta los 7,7 billones.
Las ayudas permitieron a las entidades obtener un beneficio de 13.000 millones, con el que pagaron jugosos ‘bonus’ a sus ejecutivos.

Un ‘tsunami’ a escala mundial

Unas cifras, sin duda, escandalosas. Pero más grave aún han sido las repercusiones que la quiebra de Lehman ha tenido a escala mundial. Millones de clientes en todo el mundo, que ni siquiera tenían conocimiento de que sus ahorros estuvieran invertidos en productos vinculados a Lehman Brothers, vieron cómo el saldo de sus inversiones se reducía, en el mejor de los casos, a un insignificante porcentaje del dinero invertido, cuando no se esfumaba en su totalidad.

Sólo en España, los afectados son miles. Clientes de Citibank, de Deutsche Bank, de Barclays, de Bankinter, de diversas cajas de ahorros y cajas rurales, vieron cómo sus ahorros se esfumaban debido a la quiebra de un banco con el que ni siquiera sabían que estaban relacionados.

Desde esta revista hemos denunciado numerosos casos particulares de clientes afectados. Como el de una clienta de Citibank –entidad entonces presidida en España por Sergio de Horna– que, junto con el extracto del banco en el que le informaban que el saldo de su inversión era cero, recibió una carta del presidente del banco en el que le animaba a que confiara en la seguridad de Citibank.

Las entidades, responsables

Desde el primer momento, Ausbanc se movilizó, con campañas informativas e incluso ruedas de prensa en la puerta de las sucursales, para exigir a las entidades que habían comercializado los productos vinculados a Lehman que se hicieran responsables de las pérdidas ocasionadas a los clientes. Comenzó entonces una batalla en los tribunales cuyos efectos se empiezan a ver, en forma de sentencias favorables a los clientes. Como han demostrado los letrados en Ausbanc, la comercialización de estos productos de riesgo se hizo obviando todas las garantías. La batalla comienza a dar sus frutos.

Por: Redacción
Fotos: Archivo