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Isidoro Álvarez, Presidente del consejo de administración de El Corte Inglés.
Trabajador infatigable. Enérgico, metódico, tradicional, exigente, familiar, celoso de su vida íntima, amante de la cultura del esfuerzo y, sobre todo, de su tierra asturiana. Así es Isidoro Álvarez.
De Isidoro Álvarez, el presidente de El Corte Inglés, se conoce poco, dada su habitual discreción y prudencia; su carácter reservado y su gran amor por el trabajo y por su empresa, a la que ha dedicado la mayor parte de sus 76 año. Hablar de Isidoro Álvarez es hablar de El Corte Inglés, una empresa líder mundial en el sector de la distribución con más de 100.000 trabajadores que, en el último ejercicio fiscal ganó 319 millones, alcanzó una cifra de negocio de 16.413 millones y un beneficio bruto de 1.018 millones, con unos fondos propios de 8.041 millones; una entidad que destinó más de 1.000 millones a nuevas inversiones, la mayoría de ese montante dirigida a la construcción de nuevos centros comerciales.
Unas tiendas que recibieron más de 540 millones de visitas, dentro de una filosofía de reforma, de adaptación al mercado, de respuestas ágiles e innovación continua en su deseo de perpetuar su trabajado liderazgo en equipo. El Corte Inglés, con una idea clara de servicio al consumidor, busca seguir siendo el gran referente en Europa, aumentando su cuota en un mercado cambiante y competitivo en el que, además, ambiciona aún una mayor expansión internacional, pese a la crisis.
Hace más de 20 años que Isidoro Álvarez preside el Consejo de Administración de El Corte Inglés. Respetado por políticos de todos los bandos, financieros y empresarios, sencillo, reservado y prudente, ha recibido prestigiosos premios a nivel mundial y, sin embargo, recuerda tantas veces entre sus íntimos cuando, a sus escasos 18 años, su tío Ramón Areces, conocedor de su valía y capacidad de esfuerzo, le convirtió en su mano derecha. Todo un acierto, ya que poco después de licenciarse en Dirección y Administración de Empresas por la UCM, con premio extraordinario fin de carrera, se encargaría de expandir el imperio de El Corte Inglés hasta hacerlo uno de los más importantes de Europa y la primera firma española en rebasar el billón de pesetas en ventas.
Para este hombre enérgico, de pocas palabras, familiar y trabajador, cada día sigue muy presente su origen humilde, de trabajo y de esfuerzo como máximas impresas en la infancia.
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1935. Nace en Borondes (Asturias). 1952. Comienza a trabajar en El Corte Inglés. 1957. Licenciatura CC. Económicas y Empresariales UCM. Premio Extraordinario. 1959. Consejero de Industrias y Confecciones. 1966. Vicepresidente de Móstoles Industrial. 1986. Ejecutivo del Año. 1989. Presidente del Consejo de Administración de El Corte Inglés 1989. Presidente de la Fundación Ramón Areces. 1995. Premio Juan Lladó por su labor frente a la Fundación Ramón Areces. 1995. El Corte Inglés compra Galerías Preciados. 1998. Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid. 2004. Medalla de Oro de la Academia de la Historia. 2005. International Retailer of the Year, de la National Retailer Federation (EE UU). 2007. Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. |
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Las imágenes de su niñez, en Borondes, la aldea cercana a la asturiana Grado, la honradez y el trabajo del señor Dimas, su padre, vigilante nocturno de la Fábrica de Armas de Trubia, y el emotivo recuerdo de la señora Eustaquia, su madre, trabajando de sol a sol por sus hijos en ‘La casa Bruñega’, en las tareas domésticas y campestres en una casa de labranza donde, además, había que atender a los tres niños, Isidoro, Cesar y María Antonia.
¿Cuántas veces acompañó el aún niño Isidoro a su padre al mercado de Grado, andando los 12 kilómetros de distancia entre la aldea y la villa para vender los excedentes de su huerta? La muerte en accidente del señor Dimas a mediados de los 40, haría crecer aún más la imagen de la señora Eustaquia a los ojos del niño Isidoro que, junto a su hermano entrarían como alumnos internos en el Colegio de los maristas de Auseva, en la ovetense calle de San Pedro de los Arcos, cuyo coste sufragaba el ‘tío de América’, el empresario César Areces Rodríguez.
Cada jueves y domingo, era habitual la presencia de la enlutada señora Eustaquia que en sus visitas a Auseva y siempre con un modesto detalle, cubría de amor y besos a sus hijos.
La humildad, la honradez, la seriedad, el estudio y el esfuerzo como armas para abrirse camino en la vida forjaron el carácter de Isidoro Álvarez –trabajador sin horarios, enérgico, ágil en iniciativas y, también, hombre familiar–, que, ahora, en la cúspide del mundo empresarial, ha llegado a nuestros días.
| El análisis |
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» El marco facial muy ancho, con receptores sensoriales igualmente grandes y dilatados ocupando mucho espacio en el rostro, es un buen seguro contra el individualismo. En el caso de don Isidoro Álvarez, ojos, nariz y boca son grandes y armónicos en relación con el gran tamaño del marco facial. La nariz grande y carnosa denota gran necesidad de intercambios con el mundo exterior y, gracias a las enormes reservas de energía del marco, puede permitirse derrochar afecto y sociabilidad, por mucho que la boca –receptor más contenido y firme– se ocupe de refrenar los avances. Palabras las justas, parece decir. La boca se empeña en que la nariz, tan amiga de contactos, no flirtee demasiado, pero no lo consigue del todo porque el modelado redondeado, los pómulos anchos y las mejillas redondeadas, refuerzan la tendencia innata al contacto social. Con un perfil tan comunicativo, se pueden tener amigos hasta en el infierno, pero la firmeza y finura de la boca y el buen modelado de la frente terminan imponerse: hay dominio de sí y la expansión afectiva se orienta sobre todo en la esfera íntima. Las abundantes fuerzas de expansión, fortalecidas por el freno impuesto por la boca, el repliegue de las aletas nasales y el ligero hundimiento de los ojos, revierten en una actividad intensa y desbordante. La frente, con el apoyo de los arcos superciliares salientes, observadores y prácticos, monta guardia permanente.
Isidoro Álvarez, Presidente del consejo de administración de El Corte Inglés.
» BOCA Rectilínea: Gestión estricta, actividad, fuerte dominio de sí mismo. Labios apretados y finos: Selectividad, control de los intercambios, reemplaza la cantidad por la calidad, aspira a lo bien hecho y bien dicho.
» FRENTE Redondeada y con buen tono: Inteligencia asimiladora, contacto fácil en el terreno de las ideas, resistencia psíquica. Sienes aplastadas y redondeadas: Canalización del pensamiento hacia objetivos determinados, intuición. Arcos superciliares salientes: Capacidad aguda de observación, espíritu práctico. Cejas arqueadas y caídas en la parte exterior: Ductilidad y reserva.
» MARCO Ancho, muy dilatado: Gran potencial de fuerzas de reserva e instintos fuertes. Apego a los orígenes, a las tradiciones familiares.
» MANDÍBULA Y MENTÓN Grandes, redondeados y con buen tono: Energía, ambición, anclaje en la realidad.
» MODELADO Redondeado: Gran facilidad para los contactos, sociabilidad fácil.
» NARIZ Grande y carnosa: Deseo de manifestar concretamente su vida afectiva, efusividad, facilidad y necesidad de contactos. Ensanchada en las aletas: Vitalidad, longevidad.
» OJOS Saltones, bastante grandes y separados: Inteligencia concreta y asimiladora. Capacidad de contacto inmediato con el mundo exterior, buena adaptación a las realidades del momento. Ligeramente hundidos: Reflexión, introspección. Esclerótica blanca: Fatiga pulmonar.
» OREJAS Grandes, carnosas y simétricas: Buena salud, gran energía y actividad. Pabellón grande: Predomina el intelecto.
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Por: Pedro Córdoba Ilustración: Asier Sanz |