| Así queda el sector de las cajas de ahorros | ||||
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| Reportaje | ||||||||
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Las 45 cajas que existían en 2010 han quedado reducidas a 17 grupos.
En los 90, existían en España 87 cajas de ahorros. Ahora, apenas quedan 17. Hace cinco años, las cajas tenían la red más extensa del sistema financiero, con 0,52 oficinas por cada 1.000 habitantes, y el 45% de aperturas en poblaciones de menos de 10.000 habitantes. La reestructuración motivada por la crisis económica ha afectado a todo el mapa de las cajas de nuestro país –de las 45 entidades de 2010 se ha pasado a las 17 actuales– y, además, el duro proceso ha requerido venta de activos, entrada de inversores, reducción de costes y fuertes ayudas públicas y privadas. Según datos de la CECA a 30 de septiembre, el sector había pasado de contar en 2010 con 45 entidades, con un tamaño medio de 28.504 millones de euros, a estar integrado por 15 entidades o grupos de cajas con un volumen medio de activos de 85.512 millones, con siete fusiones, cinco SIP (Sistema Institucional de Protección) y dos adquisiciones, y la creación de 16 bancos instrumentales. Eso, sin contar la reciente adjudicación de la CAM al Banco de Sabadell. El primer capítulo de este proceso se vivió el 29 de marzo de 2009, cuando el Banco de España intervino Caja Castilla-La Mancha. El 8 de junio de ese año, el Parlamento aprobó el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), dotado con 9.000 millones de euros, que apoyaría económicamente los procesos de fusión. A partir de ahí, se sucedieron las operaciones. Había que seguir buscando la viabilidad de las cajas de ahorro ante las exigencias de los mercados internacionales, el castigo que sufre nuestra prima de riesgo, la falta de confianza en los mercados financieros españoles y la fuerte crisis económica. El Banco de España, basado en criterios financieros, estudia las concentraciones realizadas (bancos instrumentales constituidos por las cajas) y las cuantías solicitadas al FROB, entidad que puede mantener su participación hasta cinco años y que ha inyectado fuertes cantidades en su propósito de reforzar el capital de las cajas de ahorro, garantizar su viabilidad y conseguir que puedan conceder préstamos a sus clientes. Sería a finales del verano de 2011, el 30 de septiembre, cuando la Comisión Europea, máxima autoridad en la Unión Europea en materia de ayudas de Estado, aprobó la nacionalización de tres entidades a las que, entre 2010 y el 2011, el FROB habría inyectado 7.543 millones de euros para que cumplieran el umbral del 10% de activos de calidad que exige la ley española (RDL para el Reforzamiento del Sistema Financiero) en el proceso de reestructuración y recapitalización del sector: Novacaixagalicia (1.162 millones, más 2.465), Catalunya Caixa (1250 millones, más 1718) y Unnim (380 millones, más 568). Unicaja estudia su posible fusión con Caja España de Inversiones, protocolo firmado en septiembre de 2011 y, asimismo, con Caja Tres, BMN y Banca Cívica. Tras Caja Castilla-La Mancha y Cajasur (800 millones inyectados por el FROB, más 392 entregados a BBK para que se quede con ella), el Banco de España, que intervino la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) el 22 de mayo, y la nacionalizó para recapitalizarla el 21 de julio, volvió sacar a la entidad valenciana a la palestra. Así, el FROB –controlado por el Banco de España y por el Gobierno– determinó que el Banco de Sabadell absorbiera a la CAM (activos tóxicos de 24.000 millones), en una operación que al Banco de Sabadell le costó un euro simbólico y donde el Fondo de Garantía de Depósitos aportó 5.249 millones para sanear la entidad, de los hay que retraer los 2.800 millones que tras la intervención puso el FROB y que este organismo público recuperó. En 2008, las cajas de ahorro tenían 135.415 empleados y 25.051 oficinas; en 2011, sólo eran 121.229 los empleados y 21.750 las oficinas. En toda esta revolución/integración, con altos costes económicos para los contribuyentes, reducciones de plantillas y cierre de oficinas, sólo hay dos pequeñas cajas que han resistido el ‘tsunami’ de la reforma del sistema financiero, mantienen su estructura íntegra de caja de ahorros sin ninguna alteración y sobreviven sin fusión: Caixa Ontinyent y Caixa Pollença. Por: Pedro Córdoba |





