| Una entidad centrada en las comarcas, familia y obra social | ||||
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| Reportaje | ||||||
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CAIXA ONTINYENT
Ni fusiones ni constituciones en banco. Caixa Ontinyent ‘La caja de las comarcas’ es una rara excepción dentro de las cajas, ya que ha optado por mantener su estructura íntegra de caja de ahorros, apartando cualquier tentación de bancarizar su actividad, para lo cual habría tenido que acogerse a la Ley de Cajas que el Gobierno aprobó en julio de 2010.
Su idea es dar servicio a sus ciudadanos, a su fiel clientela y comunidad, sin pretensiones de competir en grandes mercados, y mimando con su trabajo diario a su localidad de origen y a las poblaciones cercanas donde desarrollan su actividad. Pese al beneplácito del Banco de España para la expansión por el resto de España y la apuesta por la fortaleza de músculo financiero, Caixa Ontinyent asume que hay leyes no escritas como la prudencia y el sentido común, que aconsejan no traspasar algunos límites, pese a cumplir con los requisitos de capital. La caja tiene su sede central en la plaza de Santo Domingo de Ontinyent, y trabaja en las comarcas centrales de la Comunidad Valenciana desde hace 127 años. Nació el 13 de febrero de 1881 como la Sociedad de Socorros La Previsora, similar en su función al Monte de Piedad y en una labor que, en sus comienzos, prestaba a la gente humilde o ayudaba a las familias ante la muerte del padre de familia –“dar protección al trabajador ante el infortunio”–. En 1884 recibiría su actual denominación “de naturaleza fundacional y carácter social sin ánimo de lucro que orienta su actividad a la consecución de intereses generales”. En cuanto a su ética diaria, parte de la máxima de que no hay ni sueldos millonarios ni contratos blindados, tan sólo el director general, por exigencia legal. Rafael Soriano, un empresario textil jubilado de 68 años, es su presidente; un cargo honorífico y gratuito, que sólo percibe dietas. Soriano, además, preside la Comisión de Control de la CECA, e incluso fue invitado a sumarse a Bankia por José Luis Olivas: mejor sólo, debió pensar. Su máxima podría ser no crecer, sino seguir con su gente, ya que en su tierra –norte de Valencia, sur de Alicante– se sienten los más grandes, al considerar que los paisanos de la zona son los verdaderos accionistas de Caixa Ontinyent, los 350.000 habitantes de las seis comarcas en las que centran su actividad. Es más, en función del porcentaje de ahorros de cada comarca donde están sus sucursales, la entidad invierte los ‘dividendos’ en la zona, que, desde los 80, se traducen en 27 proyectos vitales en estas comarcas: centros de salud, hogares del jubilado, centros de discapacitados, de atención al alzheimer... La gente de estas zonas son sus accionistas, su orgullo al salir a la calle y, siempre, su centro de su acción. Por: Pedro Córdoba |





