| Una referencia entre las cajas, por solvencia y cercanía | ||||
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| Reportaje | ||||||||||
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COLONYA CAIXA POLLENÇA
Veintiuna sucursales, todas ellas en Baleares y casi una familia que constituyen sus 88 empleados. La vinculación es total a su territorio de origen, a Mallorca. Por ello no ha querido coger el estatus de banco ni apoyarse en la actual coyuntura de expandirse por toda España que, incluso, potencia el Banco de España.
La Colonya nació en 1880, de la mano de un personaje extraordinario para aquellos años, Guillem Cifré de Colonya (1852-1908). Un hombre filántropo e ilustrado, comprometido, avanzado a su tiempo y generoso que peleó por cambiar el orden establecido y buscó la modernización de sus paisanos; un liberal que luchó sobre los campos de la educación, la política y la economía. Caixa Pollença, la Colonya, mantuvo la única sede en Pollença hasta 1960, que abrió una segunda en la misma plaza (Puerto Pollença). En 1974 abrió en Alcudia; en los 80, en Palma; y hace diez años abrió sucursales en Menorca e Ibiza. Potencia los depósitos en cuentas de ahorro ético, en los que la mitad de los intereses van destinados a colectivos que desarrollan labores sociales. Su filosofía se basa en dinamizar su región de origen, con una expansión controlada, afianzando su solvencia en cada paso, hasta hacerse referencia entre las cajas y localidades donde abre sucursal, tanto por sus competitivos productos, como por su tecnología y, sobre todo, por el trato personalizado y próximo que da a sus clientes. La larga estela de Guillem CifréGuillem Cifré fue hijo de una familia campesina de arrendatarios que heredó toda la fortuna de los Cifré de Colonya, los señores de las tierras que cultivaron sus padres. Seguidor de la filosofía krausista, amigo de Giner de los Rios y Nicolás Salmerón, y profesor de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), Guillem Cifré creó en 1879 la Institució d’Ensenyament de Pollença, la escuela Colonya de Pollença: modélica, para todo el mundo, integral, con métodos y asignaturas nuevos, con enseñanza mixta y laica, volcada en la naturaleza, de juegos y no castigos, siguiendo los axiomas de la ILE. Era una alternativa a la usura, al caciquismo, al analfabetismo, a la pobreza endémica, tan arraigada entre sus paisanos. Por eso creó en 1880 la Caixa d’Estalvis Colonya, para ayudar a la gente a nivel material y liberarlos de los usureros. A su muerte (Lyon, 1908), su esposa, la berlinesa Clara Hammerl, rodeada de fervientes colaboradores, luchó por preservar la escuela, que perduró hasta al Guerra Civil, y la Caja de Ahorros. Por: Pedro Córdoba |





