| Balnearios y spa, lo mejor para mimar nuestro cuerpo | ||||
|
|
Relax y tratamientos antiestrés. Balnearios, circuitos termales, centros de wellnes, paradores y spas componen el turismo de salud. Una forma de cuidar el cuerpo, a través del beneficioso efecto de las aguas minerales y afrontar mejor la rutina.
Se asocian al relax y el descanso, y es, en muchos casos, la solución perfecta para afrontar duras jornadas de trabajo. La utilización de balnearios y spa es una forma muy extendida y recomendable de escapar del estrés y mimar nuestro cuerpo. Aunque, en ocasiones, su uso requiere diagnóstico médico previo, para emplear después las técnicas termales y seleccionar las aguas minero-medicinales apropiadas.
Para los cuadros de estrés y patologías psiquiátricas, funcionan muy bien las aguas radiactivas. Aún así, la cura balnearia es un proceso complejo, y no es lo único que influye en el éxito de la terapia: también importa el equilibrio entre actividad física y reposo, el régimen alimenticio o el ritmo de vida. Actualmente, los balnearios han ampliado su oferta: ofrecen programas médicos de rehabilitación, curación o prevención de enfermedades, muchos de ellos destinados a personas con patologías específicas o de edad avanzada. Como alternativas, suelen proponer también programas de relajación, antiestrés y curas de desintoxicación. Por su parte, los spa surgen como respuesta a las necesidades de relajación y el auge de la estética, y sus siglas significan “salutem per aqua” (“salud a través del agua”). En los centros spa se realizan tratamientos estéticos y de relax por medio de la utilización del agua, aunque en este caso no son aguas minero-medicinales ni termales, sino agua potable a la que se le añade aditivos para aumentar sus efectos. Tratamientos antiestrésMuchos balnearios disponen de tratamientos antiestrés. Algunos de los más habituales son el peeling corporal, baño relax, chorro, masaje neurosedante con aromaterapia, ejercicios de relajación, baño equilibrante, envolvimiento de algas, masaje antiestrés facial, reflexología podal o las aplicaciones de fango local. Todas estas técnicas persiguen relajar al paciente y eliminar las sustancias tóxicas que produce el acumulo de estrés diario. El wellness combina la alimentación, la estética y el ejercicio. El arte y la ciencia del tratamiento wellness es la fisioterapia, un conjunto de técnicas que puede curar, prevenir y readaptar a los pacientes a través de la aplicación de calor, frío, movimiento o electricidad. Terapias post reuniónÚltimamente, en hoteles como el Barceló Sancti Petri se han puesto de moda las “wellnes break”, terapias rápidas que se pueden realizar en el mismo recinto donde se celebra una reunión, y que sirven para suavizar las molestias que puedan producirse en el momento. Entre ellas, está el back flash (masaje de espalda, hombros, cabeza, cuello), ideal para destensar la zona de cuello y hombros tras pasar muchas horas sentado o frente al ordenador, y el tratamiento ojos cansados (calmante que relaja la vista), que se recomienda cuando se haga uso del ordenador. Pequeños descansos que ayudan a combatir jornadas agotadoras y poner nuestro cuerpo de nuevo en órbita. Estética masculina: en busca del elixir de la eterna juventudLa competitividad, el exceso del trabajo y la necesidad de mostrar una imagen cuidada y saludable ha provocado que se dispare el boom estético entre los hombres de negocios. Cada vez son más los ejecutivos que visitan centros especializados para conseguir un aspecto más jovial, según la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), que agrupa a más de 600 médicos en España. Un estudio realizado por esta organización ha revelado que el pasado año el número de masculinos aumentó alrededor del 20%. El estudio de la Sociedad Española de Medicina Estética revela que los hombres de 35 a 45 años son los que más recurren a la medicina estética, aunque también ha aumentado el número de consultas de jóvenes mayores de 14 años para solucionar problemas de acné, verrugas, tatuajes o alopecia. Las mujeres, por el contrario, prestan atención tanto a la cara como al cuerpo, según revela este estudio.Rejuvenecimiento facialLa preocupación por el aspecto físico y el afán por rejuvenecer ha hecho que un 32% de los tratamientos masculinos estén relacionados con la estética facial, especialmente con las técnicas de rejuvenecimiento como la toxina botulínica (botox). El uso del botox con fines estéticos ha aumentado un 25% en el último año en España y se ha convertido en el tratamiento estético más solicitado. De hecho, lidera la lista de correcciones estéticas en general, incluida la cirugía. Combaten las arrugas de expresión, y ya tienen dos nuevas versiones: azzalure, que ofrece resultados a las 48 horas y ofrece una duración de hasta seis meses, y bocouture (variante del Xeomin), con igual rapidez de acción, estabilidad y duración de efecto. No obstante, a pesar del incremento de la demanda masculina, la mayor parte de los hombres que someten a algún aspecto estético buscan procedimientos estéticos menos agresivos, opciones menos invasivas y menos dolorosas con resultados progresivos, sin prácticamente tiempo de recuperación, lo que les permite incorporarse de forma inmediata a la vida laboral. Otros tratamientos que están muy extendidos son el rejuvenecimiento facial con láser, la depilación láser, la microdermoabrasión y el ‘peeling’ químico. FotodepilaciónEn los últimos diez años, la depilación láser masculina se ha incrementado por 4. Una de las zonas más demandadas son el tórax, la espalda, el cuello y los hombros, junto con el vello facial y la zona genital. Muchos hombres, más que depilarse, lo que desean es conservar el vello reduciendo su densidad. Actualmente el perfil de los varones que se depila oscila entre los 25 y 35 años, en la mayoría de los casos los motivos son puramente estéticos, pero también hay pacientes con foliculitis en la barba, o con mucha densidad. Y problemas de sudoración excesiva en el cuerpo. Fotodepilación, tratamientos faciales, peeling… Cada vez son más los hombres que se suman a esa utópica búsqueda del cuerpo perfecto y la juventud perdida. Por: Arancha Moreno |





